La subida de la electricidad impulsa la inflación en el país, afectando a los consumidores.

Temas cubiertos
El contexto actual de la inflación en España
En los últimos meses, España ha experimentado un aumento notable en los precios de la electricidad, lo que ha contribuido a un incremento generalizado de la inflación. En febrero, la inflación alcanzó el 3%, impulsada en gran parte por el encarecimiento de la electricidad.
Este fenómeno se ha visto exacerbado por el aumento del precio del gas y el restablecimiento del IVA de la luz a su tasa original del 21%. Estas medidas han llevado a una presión inflacionaria que afecta directamente a los consumidores, quienes ven cómo sus facturas de electricidad se incrementan mes a mes.
Factores que influyen en el aumento de precios
El precio del gas es un elemento crucial en la fijación del costo mayorista de la electricidad. Cuando el precio del gas aumenta, como ha sucedido recientemente, este incremento se traslada a los precios de la electricidad. Según María Jesús Fernández, economista senior de Funcas, los mercados de futuros anticipan que el precio del gas seguirá elevado, lo que sugiere que los consumidores deben prepararse para más aumentos en sus facturas. A pesar de que los carburantes han moderado sus precios, la electricidad sigue siendo el principal motor de la inflación en el país.
Perspectivas futuras de la inflación
Las previsiones para la inflación en España indican que, aunque se espera una moderación temporal de los precios en primavera, es probable que vuelvan a repuntar durante el verano. Funcas estima que la inflación media para este año se situará en torno al 3%. Este escenario plantea un desafío para los consumidores, quienes deben adaptarse a un entorno económico en constante cambio. La inflación subyacente, que excluye los precios de la energía y los alimentos frescos, ha mostrado una moderación, situándose en el 2,1%, lo que representa su tasa más baja en tres años. Este dato es alentador, ya que sugiere que, a pesar de la volatilidad de los precios energéticos, hay señales de estabilidad en otros sectores de la economía.